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Actitud positiva en tu equipo

¡Hola, amig@s!

¿Cómo ha ido la semana? Nosotros hemos estado trabajando para indagar un poquito más en un tema que es esencial en la buena gestión de un restaurante: los camareros y personal de sala.

Hace unas semanas ya comentamos la importancia y responsabilidad que tienen los empleados en un restaurante.

Partimos de que los empleados de cocina saben hacer bien su trabajo, que los platos salen perfectos, así que vamos a centrarnos de cocina hacia fuera. Aunque en futuros posts también nos adentraremos en las cocinas de vuestros restaurantes.

 

UNA SONRISA, UN ACIERTO

Como ya dijimos en el post anterior, salir con una sonrisa del restaurante es posible gracias a unos buenos platos y a la atención adecuada por parte del personal del restaurante.

En nuestra experiencia como clientes hemos tenido de todo, desde comida mediocre mejorada por la atención del personal hasta platos de diez que te amarga un camarero descuidado y despreocupado.

¿Alguna vez habéis salido de un restaurante con la sensación de que el camarero era súper majo? Nosotros sí y siempre decimos “si es que no cuesta tanto tratar bien a los clientes”. Lo cierto es que a veces sí cuesta, podemos estar trabajando y tener problemas personales, pero éstos hay que dejarlos a parte y tratar de dar lo mejor de cada uno mientras estamos cara al público.

Con “tratar bien” no nos referimos a hacerles la pelota ni hablarles de usted. Se trata de una atención cercana desde el respeto, de ofrecer un producto sin insistir de forma agobiante y de vender bien tu comida. La actitud es otro de los puntos fuertes que deben tener los camarero que trabajan en vuestro restaurante, las ganas de trabajar y hacerlo bien. Todos podemos tener un mal día, pero esto no debe repercutir en nuestra clientela.

 

PREGUNTA ADECUADA EN EL MOMENTO ADECUADO

Las preguntas sobre tus gustos, tu apetito o algo tan simple como tus alergias son muy importantes a la hora de tomar una comanda. Además, los consejos de un camarero a la hora de pedir son determinantes: “Como habéis pedido la ensalada, mejor un plato fuerte como principal…” o “No pidáis nada más y si os quedáis con hambre podéis pedir un postre”. Son pequeños detalles básicos que denotan interés e implicación y que hacen que un comensal disfrute más de su comida.
Estas recomendaciones, en gran parte, tendrán que ir dirigidas a aquello que consideremos que mejorará el coste de producto de nuestro restaurante, pero sin olvidar nunca las necesidades y satisfacción del cliente.

Una actitud positiva vende tanto como el nombre de un plato y se ha de tener en cuenta si un camarero sabe vender o no y tiene un mínimo de don de gentes.

¿Qué hacéis si os ofrecen tomar postre cuando habéis terminado de cenar y estáis saciados? Depende mucho del ofrecimiento del camarero. No es lo mismo decir “¿Vais a querer postre?” y punto, que decir “¿Queréis postre? Están todos buenísimos, son caseros y no os podéis ir sin probarlos. Si estáis muy llenos podéis compartir uno”. Simple y fácil, actitud positiva.

 

La amabilidad y predisposición del personal de vuestro restaurante se ha de manifestar desde el primer contacto con el cliente. Desde que se descuelga el teléfono para realizar una reserva hasta la despedida del cliente.

 

Si no hubiese mesa disponible para la fecha u hora que el cliente quiere, rápidamente se le debe ofrecer una alternativa. Nunca podemos cerrar la conversación con una negativa y dejando al cliente sin posibilidad de visitar tu local, pues de esta manera, lo más probable es que busque otro y no se plantee si cenar en el vuestro una hora más tarde o esperar un día para degustar vuestros platos.

Como habréis visto, en nuestros posts nos gusta nombrar a restaurantes que para nosotros ejemplifican a la perfección los temas que tratamos. En este post, en el que hemos hablado del personal de sala de los restaurantes, debemos destacar la amabilidad, simpatía y atención que siempre hemos recibido en el restaurante árabe Dukala. Donde solo con hablar un minuto por teléfono ya pudimos comprobar la simpatía y amabilidad del personal. Después, una vez el restaurante, esta sensación no hizo más que corroborarse.

Una tendencia muy actual, sobre todo en restaurantes enfocados para un público de mediana edad, es la intención de dar una sensación de cercanía al cliente, casi de colegueo, siempre desde el respeto, por supuesto. Vemos como en muchos restaurantes es habitual que un simpatiquísimo camarero se agache al lado de tu mesa para coger nota, aconsejar sobre la carta o informar de algún plato.

En la joven y exquisita cadena de hamburgueserías Goiko Grill podéis ver un gran ejemplo de esto.

Esta tendencia, que vemos cada vez en más restaurantes, nos parece muy beneficiosa, y esperamos que continúe en el tiempo y no vaya desapareciendo.

 

VETERANÍA COMO EJEMPLO

¿Os viene a la cabeza algún restaurante de toda la vida? Como siempre decimos, no se puede generalizar, pero sí que hemos visitado algún restaurante típico en el que los camareros llevan 20 o 30 años trabajando y su actitud y trato al cliente no es el más adecuado. Personal que dan la sensación de pasar de todo, que no les importa la satisfacción del cliente y que están deseando que termine su comida para que se marche.
Lo peor es que, después de esta actitud por parte de los camareros, hemos ido a tripadvisor y, en muchos de estos restaurantes, hay opiniones que describen la misma situación desde hace meses, incluso años. Esto está ahí, la persona que dirige este local debería leerlo y actuar en consecuencia.
Como indicábamos, no se puede generalizar, porque también conocemos algunos restaurantes con mucha solera, donde la atención es exquisita (tal vez por eso han durado tantos años).


Por último, vamos a comentar algo que, a pesar de su obviedad, hace un par de semanas nos llamó mucho la atención en uno de nuestros restaurantes favoritos: una cuidada higiene.

Este día visitamos un restaurante que tenía un 2×1 en su plato principal, eran las 21:30 y a penas llevaban un turno y el camarero, al acercarse para tomarnos nota, desprendía un gran olor a sudor.
Nos pareció algo desagradable, sobre todo cuando apareció con nuestros platos.
Un camarero lleva un gran peso en un servicio y puede ir nervioso, estresado y deprisa, pero esto no es excusa para no cuidar de manera rigurosa su higiene de cara al cliente.

 

Y aquí, amig@s, termina nuestro artículo de esta semana. No olvidéis que los camareros son los pulmones de vuestro restaurante, tienen mucha más responsabilidad que llevar un plato a la mesa.

La semana que viene volvemos, mientras tanto, ¡estamos en Facebook y Twitter!
Y en nuestra newsletter, sin ser pesados, os resumimos una vez al mes nuestros últimos posts.

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