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¿Afecta el ruido en un restaurante?

¡Hola a tod@s!

Aquí estamos una semana más dando nuestras impresiones sobre pequeños detalles que pueden hacer que vuestro restaurante ofrezca un servicio 100% satisfactorio, o por el contrario hagan que los clientes salgan con algún pero que objetar.

Ya sabéis, como siempre, hablamos desde nuestro punto de vista, a partir de nuestra experiencia como clientes asiduos a descubrir nuevos restaurantes, sin libros de texto ni teoría aburrida.

Hemos decidido abarcar un tema que nos parece interesante y con el que nos topamos muchas veces. Sin ir más lejos, el pasado sábado salimos de un restaurante y dijimos: “la comida pasable, pero el ruido era insoportable”.

 

POR QUÉ DECIMOS ESTO

El restaurante del que os hablamos, tenía las mesas en una especie de primer piso, como un desván y abajo la barra y la cocina abierta.

Una de las cosas que nos pareció molesta en primer lugar fue que el olor que se desprendía desde la cocina a todo el restaurante. De hecho, una vez fuera del restaurante, nos olía la ropa. El problema, además de la cocina abierta, seguramente se debía a alguna de las causas que mencionamos en un post anterior.

En cuanto al ruido, al estar prácticamente solos en el restaurante, se escuchaba perfectamente como el cocinero enseñaba a cocinar cada plato a un cocinero que debía ser nuevo. Esto realmente era más curioso que molesto, sin embargo, los camareros, ante la falta de trabajo, comenzaron a hablar entre sí y cada vez el tono era más alto… ¿qué hicieron para solucionar esto? Subir el volumen de la música ambiente.

 

¿ES TAN IMPORTANTE LO QUE ESCUCHA EL CLIENTE?

Si seguís nuestros artículos, os sonará que, aunque pueda no parecerlo , la música que ponéis en vuestro restaurante afecta a la sensación que pueda tener el cliente. Pero tanto puede afectar positivamente una buena música ambiente para que los platos le sepan mejor, como provocar que, negativamente, el ruido le haga la experiencia menos placentera.

 

¡Ojo! Una cosa es la música ambiente que pongamos y otra muy diferente es el ruido.

 

Según un estudio publicado que determina la relación entre el ruido y las papilas gustativas, una gran cantidad de ruido provoca que apreciemos los sabores con mayor dificultad.

El cliente, aunque de forma inconsciente, está más pendiente de la molestia que le produce la cantidad de ruido que del sabor de su plato. Así pues, este estudio sentencia que la comida de los aviones no está tan mala como pensamos, si no que nuestros sentidos están envueltos por los intensos ruidos del avión.
No obstante, a nosotros nos encanta la comida de los aviones (hay de todo, eso está claro, que a veces puede resultar incomible).Pero no nos gustan por su sabor, sino porque los relacionamos directamente con el comienzo de días de vacaciones.

Y como contraposición a un ‘mal ruido’, pensad en una cata de vinos, donde los catadores afinan el oído y prestan atención al sonido del sacacorchos abriéndose paso en el corcho, al ruido de éste al “despedirse” de la botella, a las burbujas de un espumoso o al primer contacto del vino con la copa. De esta manera pueden obtener información antes de su cata y disfrutarla más.

 

PERO… ¿QUÉ RUIDO HAY EN VUESTRO RESTAURANTE?

Como hemos comentado anteriormente, es muy común las charlas amenas entre el personal, que, conforme se encuentran más tranquilos y cómodos, van subiendo de volumen. En muchas ocasiones de temas ajenos al trabajo, lo que ofrece una sensación de no estar en lo que hay que estar.

Como nota curiosa os puedo decir que mientras que estudiaba, trabajé en varios bares y cafeterías, pero también en un famosa cadena de hamburguesas cuyo logotipo es una M gigante.
Allí teníamos mensualmente visitas de un cliente misterioso (tema que abordaremos en un futuro) y luego nos llegaba un informe. Pues uno de estos informes indicaba que mientras se atendía a esta persona, dos empleados hablaban de su fin de semana, su fiesta, … Obviamente el gerente reunió a todo el equipo y echó una bronca considerable.

Volviendo al tema, las cocinas abiertas son modernas y bonitas, pero si no se saben gestionar pueden traer más de un problema. El humo y olor son uno de ellos, pero también el ruido.
¿De verdad afecta el ruido en un restaurante? Desde el sonido más simple de una carne cocinándose o una patata friéndose, hasta el molesto ruido de la campana o del lavaplatos e incluso la comunicación entre cocineros.

La mezcla de todos estos factores repercuten directamente en la sensación de vuestro cliente, que pretende disfrutar de una buena cena en un ambiente relajado, con música agradable y una conversación con sus compañeros de mesa.

En definitiva, paraos a escuchar en vuestro restaurante durante un turno ajetreado. Aunque tal vez, después de tanto tiempo ni lo notéis, puede que descubráis ruidos que, si fuerais vosotros los clientes, preferiríais no escuchar. Y, dentro de las posibilidades que ofrezca el local, intentad reducirlos al máximo. Vuestro clientes lo agradecerán.

Y con esto acabamos nuestro artículo de hoy, esperamos que os haya gustado y hayáis aprendido algo nuevo.
Nosotros, ya sabéis, estamos por Facebook y Twitter y, si os apuntáis en nuestra newsletter, os resumiremos mensualmente los temas que hemos tratado. ¡Nos vemos la próxima semana!

Un comentario

  1. El ruido directo del personal, los comensales, platos y cubiertos, etc, es difícil de evitar. El problema es el mal acondicionamiento acústico de las salas, que provoca reverberaciones excesivas. Esto hace que tengamos que alzar la voz para entendernos, entrando en una curva exponencial de nivel acústico que muchas veces invita a abandonar el local. Pero del mismo modo que exponencialmente se sube, también se puede rebajar drásticamente este fenómeno instalando paneles fonoabsorventes. De esta forma, el sonido directo se extinguirá más rápidamente y no será necesario alzar la voz para entendernos. Cuenta con profesionales para ello, porque el retorno de la inversión en estas actuaciones es muy rápido.

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