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Al fondo, a la derecha

¡Hola a tod@s!

Ya estamos aquí una semana más para abarcar un tema que puede no ser de los primeros que nos preocupe a la hora de gestionar un restaurante, pero que , sin duda, es muy importante, y mal gestionado puede provocar una sensación de rechazo por parte del cliente. Hoy hablaremos de los baños en los restaurantes.

A nosotros nos encanta viajar y nos hemos encontrados baños en países como India, China o Indonesia, donde un agujero en el suelo y un cubo con agua eran suficiente. Sin embargo, en países como Japón, que son extremadamente escrupulosos y limpios, un baño de cualquier sitio público estaba igual de limpio que el de casa, por no hablar del famoso chorrito, la música o calefacción incorporados.

Pero volvamos a España, donde, nos hemos encontrado con baños que realmente dejaban mucho que desear, en cuanto a limpieza, higiene y, por qué no, decoración. Y, al otro lado de la balanza, hemos estado en restaurantes donde el baño era una zona más para visitar, por lo bonito que era, su limpieza y los detalles que les habían incluido.

En este artículo no os vamos a indicar cómo decorar o distribuir el baño de vuestro restaurante, aunque sí os contaremos pequeños detalles que nos hemos ido encontrando y nos han gustado mucho. Hoy vamos a indagar en la higiene, limpieza y comodidad de esta zona tan importante del restaurante.

¿Por qué decimos que el baño es un sitio importante? Por comentarios como “si el aseo está así, imagina cómo estará la cocina”, es decir, un baño cuidado y limpio da una imagen de pulcritud de nuestro local, refleja lo cuidadoso y meticuloso que es nuestro equipo.

 

Además de ofrecer un buen servicio al cliente, debemos hacer todo lo posible para que el cliente esté a gusto en nuestro local y por eso tenemos que darle la importancia que merece al mantenimiento del baño.

 

¿EL BAÑO, POR FAVOR?              

Aunque parezca una locura, es importante la ubicación del baño en un restaurante, está claro que si estáis alquilados en un local no vais a hacer obras para buscar una mejor ubicación.

En este caso, aconsejamos distribuir las mesas de manera que ningún comensal esté en frente o al lado de la puerta del baño, para que el comensal que esté sentado en su mesa no pueda ver de frente al cliente que sale del baño.

Hace dos o tres domingos comimos en un pueblecito costero de Castellón y nuestra mesa estaba justo en frente de la puerta del baño, fue realmente incómodo el ajetreo de gente entrando, saliendo y esperando en la puerta.

Por otro lado, si el baño de vuestro restaurante no está en una parte “aislada” de la sala, es decir, si no está al fondo a la derecha, es imprescindible que tengáis una puerta que separe la zona del baño (entrada y aseos de ambos sexos) y la propia sala.

En muchos restaurantes, la zona del baño comienza en un pasillo o en un habitáculo que nos lleva a las puertas de los aseos, esta zona estará apartada y no precisa ser delimitada con una puerta. Incluso podéis ir jugando con la decoración y mobiliario de manera que quede totalmente integrado en el restaurante.

 

Ante todo, debéis pensar que somos y sois clientes, y si os levantáis al baño en mitad de la cena, no debéis volver a la mesa con sensación de asco porque os lo hayáis encontrado sucio.

 

MANOS A LA OBRA

Los aseos de un restaurante deben estar perfectos antes del primer turno de comidas, pero debéis asegurar que se higienicen en las horas de menos afluencia de clientes.

Así evitaremos malos olores, suelos pegajosos o la falta de papel y jabón. Este cometido se ha de realizar la veces que estipuléis necesarias para mantener los aseos en todo momento como si nadie hubiera pasado.

Sabemos que la limpieza del baño es de las más ingrata en cualquier tipo de local, muchos restaurantes tienen contratada una empresa externa, pero si en vuestro caso son los propios empleados quienes se encargan de la limpieza y mantenimiento diario, deben saber con qué productos químicos se realiza la limpieza adecuada de los aseos. Además, aunque parezca obvio, aparte de los urinarios, el empleado debe dejar reluciente espejos, lavabos, decoración y, por supuesto, suelo.

Los malos olores son inevitables después del trasiego de clientes, por lo que se agradecen ambientadores automáticos y en el propio wc. Pero, ojo, hay ambientadores que son agobiantes y huelen peor que el propio aseo.

 

MARCANDO LA DIFERENCIA

Después, con todo limpio, ya podéis entrar en pequeños detalles para intentar que el cliente salga sorprendido de los aseos de vuestro restaurante. Azulejos originales, los grifos, los dispensadores de jabón o la decoración hacen diferente algo tan común como un baño.

Muchos restaurantes aprovechan la entrada a los aseos para exponer sus fotos o cuadros favoritos, otros prefieren dejar las paredes totalmente vacías, haciendo de esta parte del local, algo sencillo, centrando su energía y creatividad en el resto de la sala.

Si queréis ver ejemplos de cómo mantener la coherencia entre la decoración y estilo del baño y del restaurante, aquí tenéis algunos espectaculares ejemplos.

A nosotros nos llama mucho la atención los carteles que indican si el aseo es de hombre o mujer, pensad que es una oportunidad más para hacer que el cliente recuerde vuestro restaurante. Sin caer en tópicos, faltas de respeto o groserías, intentad encontrar un cartel que vaya con el estilo del local, así haréis de éste un elemento más de la decoración. Siendo ingenioso y creativo, llamará la atención al cliente que, como mínimo, lo comentará al volver a la mesa.

Si no tenéis muchas ideas para encontrar estos carteles, aquí os dejamos unos cuantos.

Como hemos dicho anteriormente, nunca puede faltar jabón, papel higiénico ni papeleras –en el baño de señoras-. A nosotros particularmente, nos gusta encontrar papel para poder secarnos las manos, en vez del típico secador.

En los restaurantes de categoría un poquito más alta, encontramos pequeñas toallas donde el comensal se puede secar cómodamente y después tirarla a un cesto. También es un gran detalle encontrar en el baño de señoras tampones y compresas para su uso en caso de que sea necesario.

Y si queréis rozar la excelencia, podéis poner a disposición del cliente pequeños cepillos de dientes, ¡qué sensación salir de un restaurante como si salieras del baño de casa! Nosotros agradecemos mucho este magnífico detalle cada vez que visitamos a nuestros amigos del restaurante Magoga (Cartagena), que os aseguramos que tienen unos baños muy chulos. Aunque los hemos nombrado para hablar de baños, damos fe que son un gran ejemplo de buen servicio, maravillosa atención y exquisitos platos. Prometemos guiñarles un ojo en futuros artículos.

Amig@s, aquí terminamos esta semana. Aunque no os acordéis de nosotros cuando visitéis un baño, podéis seguirnos en nuestro Facebook y Twitter, y nosotros nos acordaremos de vosotros en nuestra Newsletter. ¡Hasta la próxima!

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