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Coherencia en la carta

¡Hola a tod@s!

¿Qué tal ha ido la semana? Nosotros estamos aquí de nuevo para abarcar un tema que nos llama mucho la atención y que nos parece un tanto curioso: que un restaurante tenga una carta coherente. Nos referimos a que cuando diseñemos la carta de nuestro restaurante debería existir una coherencia entre todos los platos de la carta entre sí y con la temática, decoración y ambiente del restaurante.

Como habréis visto, ya publicamos un artículo sobre cómo diseñar la carta de un restaurante. Pero hoy nos queremos centrar en un tema más concreto, en el que no profundizamos en el anterior post.

Como sabéis, decidimos escribir cada artículo a partir de experiencias propias, dando nuestro punto de vista como clientes e intentando aportar valor y consejos a restauradores y a aquellos que decidan adentrarse en el mundo de la restauración.

En el caso de hoy, la idea nos surgió cuando hace unos meses vimos un nuevo restaurante al salir del cine. En su escaparate anunciaba que era un restaurante especialista en sushi y…en tacos mexicanos y caipirinhas. Esto nos llamó mucho la atención, ¿qué tienen que ver los tacos con el sushi? Ni origen ni sabor ni consistencia ni ingredientes… Poco después vimos que el restaurante, pese a estar en una gran ubicación, había cerrado.

 

¡MARCA LA DIFERENCIA!

La mejor manera de diferenciar un negocio suele ser la especialización, y estar entre los mejores de vuestra especialidad. Cuando se quiere abarcar demasiado, se corre el peligro de no mantener la calidad en los diferentes productos, ni de posicionarnos correctamente en la mente de los clientes.

Lo mismo pasa en un restaurante, vuestra oferta debe tener coherencia y mantener un nexo de unión entre tus platos.

Es importante no caer en el error de tener una carta repleta de referencias que no tengan ningún sentido como conjunto, por el simple hecho de atraer a un mayor número de comensales.

 

Si a un cliente le apetece cenar una hamburguesa, acudirá a una hamburguesería, no pedirá mesa en un restaurante que ofrece pasta, hamburguesas y tortilla de patatas.

 

Esta reflexión nos lleva directamente a unos cuantos restaurantes del centro de nuestra ciudad, por los que pasamos cada mañana, de camino a la oficina.
Son restaurantes enfocados única y exclusivamente al turista, sin más intención que captarlos con una amplia e incoherente carta.
Estos restaurantes se venden como typical Spanish, sin embargo en sus paneles informativos puedes ver espaguetis carbonara, lasañas, pizzas, hamburguesas, paellas, arroces con cosas y ¡hasta sushi!

No vamos a hablar de los abusivos precios de su carta ni de la exagerada y anticuada decoración, nos vamos a centrar en esos platos que nos descolocan cada vez que los leemos.

Entre los entrantes podemos encontrar embutidos “ibéricos”, croquetas “caseras”, tartar de atún o un hummus de garbanzos. Seguimos el desconcierto con los platos principales donde vemos todo tipo de arroces habidos y por haber, pastas y hamburguesas.

Estas cartas carecen de identidad y personalidad. Puede que en un sitio muy turístico puedan servir, pero en general nos queremos dirigir a un público local o de la zona, al que podamos fidelizar y que vuelva tantas veces como sea posible. Para esto, como venimos diciendo, necesitamos posicionarnos en un estilo de cocina y ser coherentes con ello.

No hay más que ver el grandísimo éxito (siempre que ofrezcan calidad y buen servicio, claro está) que tienen los restaurantes especializados en un tipo de comida, y con identidad propia. Desde hamburgueserías, japoneses, italianos (de los de verdad), marroquíes, indús, especialistas en arroces, en comida de vanguardia, etc.

En este punto, nos gustaría nombrar un restaurante de Valencia que ofrece comida variada, de todo el mundo, y que así y todo tiene un gran éxito. A parte de estar en una buena localización, tener un bonito local y  buen servicio, y cocinar muy bien, han conseguido crear una “temática” que les permita ofrecer esta mezcla de productos, se llama Rodamon, es decir, trotamundos, y ofrecen comida de todo el mundo. Con esto encontraron la coherencia que necesita cualquier restaurante.

 

¿QUÉ DEBEMOS TENER EN CUENTA?

Pero, ¿cómo conseguir esto? Bueno, de la lectura de lo anterior ya podemos sacar algunas conclusiones de qué es recomendable hacer y qué no. Las resumimos aquí:

  • Necesitamos que nuestros clientes nos asocien con una idea, tipo de comida, especialidad, forma de trabajar. Cualquier cosa que haga que nos recuerden y quieran volver. Para ello no podemos ser un restaurante del montón, necesitamos posicionarnos y trabajar en ello. Evidentemente no es tarea fácil y hay que pensar mucho y dirigir todo nuestro proceso creativo. Pero el resultado de ello hace que valga la pena.
    Por poner un ejemplo, diremos que queremos ser un restaurante italiano.
  • Para completar la reflexión anterior, tendremos que pensar en qué tipo de cliente queremos (su poder adquisitivo, procedencia, edad, …). Una vez sepamos esto, pensar en qué busca este cliente y que va a esperar de nosotros, qué busca de nuestro restaurante y cuáles son sus preferencias. Podemos informarnos de qué formatos están teniendo éxito en ese tipo de clientes para poder inspirarnos, o simplemente seguir nuestra intuición y crear nuestro propio modelo.
  • Cuando tengamos esto claro, nuestro trabajo es conseguir que cada aspecto del restaurante tome la misma dirección. Desde la decoración del restaurante, la actitud y vestuario del personal como, y más importante, la carta. Los platos tienen que seguir esta línea.
  • Siguiendo con el ejemplo, decoraremos el restaurante con algún elemento que recuerde a Italia (no tiene porque ser el típico italiano de mesa a cuadros, podemos introducir el tema con diseño actual), y crearemos una carta con platos italianos. Pero esto no puede ser todo, será importante, además, que aprendamos a cocinar bien comida italiana, que consigamos productos italianos, y que nuestras recetas recuerden a este país. Si creamos otro restaurante que ofrezca pizza y pasta, difícilmente vamos a poder triunfar, porque de estos hay decenas.
  • Una vez hayamos hecho todo este trabajo, y pongamos en marcha nuestro restaurante. Tendremos que observar si funciona, si al cliente le gusta, si tiene preferencia por algunos aspectos o si nos felicita por algo en concreto. Al estar atentos podremos adaptarnos a estos gustos y necesidades y continuar mejorando. Seguramente a la primera no acertemos en todo, pero con el tiempo y trabajo, se puede evolucionar al punto deseado.

Por supuesto, si tenemos un restaurante ya en marcha y queremos aplicar todas estas ideas para mejorar poco a poco o dar un giro de 360º, lo podemos hacer. Simplemente  dedicaremos tiempo a pensar en la nueva idea, a perfilarla y llevarla al lugar donde nos sintamos cómodos, y adaptaremos lo que tenemos a esta nueva idea. También sería interesante informar a nuestro cliente de estos cambios para que conozcan la nueva versión del restaurante que hemos preparado.

 

Con esto terminamos el artículo de esta semana. Esperamos que os haya gustado y, sobretodo, que os resulte útil. Nos vemos por  Facebook y Twitter. Y recordad que si os suscribís a nuestra newsletter mensual, os avisaremos de nuestras últimas entradas en el blog.

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