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¿Cómo diseñar la carta de un restaurante?

Una semana más, ¡buenas tardes a todo@s!

Antes de empezar nuestro tema de hoy, os queremos agradecer la acogida que hemos tenido en nuestra web y redes sociales. Aunque llevamos mucho tiempo dándole forma a comayaparte, realmente estamos muy poquito tiempo visibles en internet y ver compensado nuestro esfuerzo con la cantidad de visitas que estamos recibiendo nos hace sentir muy bien.

Entrando ya en materia… pueden ser amplias, escuetas, bonitas, horrorosas, antiguas, modernas, de papel, colgadas, funcionales o decoradas, pero todas son imprescindibles: las cartas de los restaurantes.

 

Es donde presentas tu propuesta por primera vez, la primera toma de contacto entre vuestro restaurante y el cliente

 

BARAJA TU CARTA

Hay algunos restaurantes que deciden prescindir de carta, directamente el camarero te indica qué posibilidades tienes entre unos entrantes, principales y postres. Otros, cada vez más abundantes, exponen su oferta en paredes o pizarras encima de la barra o por las paredes del restaurante, método que, aunque parezca muy moderno, se emplea en algunas tascas durante años. Sin embargo, en la mayoría de restaurantes nos encontramos con la tradicional carta, que puedes encontrar expuesta sobre la mesa o que te facilita el camarero.

De esta última es de la que vamos a hablar hoy.

Partimos de lo fundamental: es indispensable que esté limpia y no huela mal, no tenga borrones, roturas o manchas de aceite o comida. En algunos restaurantes de India, China, Indonesia… esto lo veríamos normal y ni siquiera lo tendríamos en cuenta, pero aunque no lo creáis, aquí también sucede.

¿Recordáis estar sentados en un restaurante, que os presenten la carta y pensar “Ummm, si la carta está así de sucia, la cocina…”? Un detalle obvio que podéis coger a la ligera, pero os podemos asegurar que hay locales que no le dan la importancia que tiene.

Pero más allá de la limpieza, debéis tener en cuenta la carta como un todo: es uno de los elementos con mayor importancia de vuestro restaurante, vuestra carta de presentación, forma parte de vuestra decoración y, a través de ella, estáis facilitando mucha información, tanto de la gastronomía que ofrecéis, como provocando que el cliente juegue con su imaginación y piense en cómo serán los platos, qué tipo de atención va a recibir y de qué categoría y estilo es vuestro restaurante.

 

 

Es un detalle importante, como otros tantos, que se deben tener en cuenta y no descuidar.

 

¿TAN DIFÍCIL ES DISTRIBUIR UNA CARTA?

¡Claro que no! Además, si no tienes un diseñador que lo haga, cuando vayas a una imprenta ellos te asesorarán y guiarán en la confección de tu carta. Se dedican a ello, tienen experiencia, incluso las traducen a otros idiomas.

No obstante, aquí te señalamos unos puntos básicos a la hora de diseñar la carta de tu restaurante:

 

  1.     Si breve y bueno…

Vuestra carta ha de explicar cada plato, pero sin poesía, de una manera clara y concisa.

Lo más usual es indicar el nombre de cada plato, donde entra en juego todo el marketing que lleváis dentro, y una descripción breve y atractiva, que llame la atención del cliente. Intentad que se le haga la boca agua mientras lee la descripción de un plato.

 

  1.     Estructura

Lo vemos habitualmente, algo tan sencillo como agrupar los entrantes, ensaladas, primeros y postres. O, por ejemplo, en un sushi bar, encontramos distribuídas las sopas, niguiris, temakis…

Es decir, distribuir tus platos desde la lógica y como os gustaría leerlos, facilitándole al cliente la lectura y comprensión…

Hay restaurantes que lo hacen de forma muy clara y sencilla, su oferta gastronómica se basa en un menú de día y otro de noche, donde debes elegir unos entrantes, principal y postre. Y en cada sección aparecen los platos con una breve descripción.

 

  1.     Un toque dulce

En cuanto a los postres, tenemos alguna variable. Normalmente no vemos una carta especial de postres, pues suponemos que tu restaurante se ciñe a no más de cinco o seis. Pero sí hemos visto alguna vez la opción no ponerlos en la carta principal y que, al final de la comida, el camarero los sugiera.

Esta opción tiene su parte buena y su parte mala. La buena es que los comensales pedirán más cantidad al no tener en cuenta el postre, luego el camarero los ofrecerá y aunque sea uno para compartir es muy posible que pidan. Además si tenemos preferencia en darle salida a uno en especial, el camarero utilizará sus armas para conseguirlo. La parte no tan buena es que, al ser el camarero el responsable de ofrecerlos, puede que olvide alguno o no los venda de la manera adecuada. Ahí entra la destreza del camarero y la confianza que tengamos en él.

 

  1.     ¿Algo para beber?

En restaurantes de cierto nivel es imprescindible mostrar una carta a parte con los vinos que tenéis en la bodega.

Si no queréis complicaros con otra carta, lo más normal, y que vemos en la mayoría de cartas, es exponer toda nuestra bodega al final de la carta, estructurada por su variedad o denominación de origen.

Pero ¡ojo!, una cosa que nos llama mucho la atención y que hablaremos en un futuro post: ¿por qué la sección de vinos es tan amplia y solo podemos elegir entre dos o tres cervezas?

Esto es algo que realmente no entendemos y que, por suerte, está cambiando gracias al crecimiento de las fábricas de cerveza artesana.

Así que si tenéis la oportunidad de ofertar alguna cerveza industrial y otras artesanales, no lo dudéis, dadle al cliente la posibilidad de elegir.

 

  1.     ¿Alguna cosita más?

¡Claro! ¡El nombre de tu restaurante! Además, señalaría, como mínimo la web y si tenéis presencia en las redes sociales.

 

  1.     ¿Tenéis alguna alergia o intolerancia?

Algo que no vemos en la mayoría de cartas es la información sobre alérgenos. Seguro que os suenan dos o tres simbolitos al lado del plato y, al final de la carta una leyenda informando de qué es cada uno. Se trata de los posibles alérgenos o trazas que puede contener cada plato. Los más comunes son el gluten, lactosa, frutos secos…

Es interesante que vuestra carta informe al cliente de qué plato puede consumir o, en el caso de que no esté reflejado, el camarero debe preguntar antes de tomar nota –incluso al coger la reserva- si los comensales sufren alguna alergia o intolerancia.

 

  1.     ¿Ofrecemos un menú para los más pequeños?

Vosotros valoraréis y decidiréis si queréis tener un menú para los pequeños de la casa en vuestra oferta. Todo depende al público objetivo al que estéis enfocados, si vais dirigidos a parejas o gente joven, obviaréis la posibilidad de tener este menú.

Sin embargo, si queréis llegar a un público de mediana edad que, en un momento pueda acudir con hijos, podéis introducir esta opción para que toda la familia pueda disfrutar de una cena juntos.

Ofrecer un menú para niños no quiere decir tener una carta exclusiva para estos, podéis incluirlo al final de la oferta para adultos.

Por el contrario, una gran idea para atraer a parejas con hijos que, a menudo pueden tener más pereza de salir con el pequeño a cenar, es diseñar una carta para niños. Una carta donde los platos estén explicados de forma divertida, con dibujos e, incluso, que puedan jugar y aprender. Captarás al niño y, en consecuencia, a los padres.

 

AHORA, PONGÁMONOS A DISEÑAR…

Como hemos dicho anteriormente, la carta es un elemento más en vuestro restaurante y, por tanto, ha de estar acorde con la decoración del mismo.

Es decir, si vuestro restaurante es de comida moderna, vanguardista, no diseñéis -o mandéis diseñar- una carta rococó.

Normalmente, los restaurantes que quieren transmitir seriedad y tradición eligen tonos pastel para sus cartas, mientras que los restaurantes más modernos se declinan por una línea más colorida. Aunque los blancos, grises y negros son colores que nunca pasan de moda y un acierto seguro.

Por otro lado, las cartas impresas en papel son lo más habitual y la opción más económica, sobretodo si cambiáis a menudo los platos, pero hay otras alternativas que comienzan a verse como las cartas de madera, metal o plástico.

De todas formas no vamos a entrar en decir los colores, tipografía o tamaño que ha de tener vuestra carta. Ya sabéis que no somos un libro de texto, si no que aportamos nuestro punto de vista de cada tema.

Si no lo tenéis claro, a no ser que estéis interesados en el mundo del diseño, lo más probable es que el estudio de diseño al que acudáis para elaborarla o el diseñador de la imprenta donde quieres imprimirla tendrá más idea y experiencia que vosotros. Dejaos aconsejar y guiad al diseñador sobre gustos, preferencias y estilo de restaurante, nunca olvidándoos de que debe ser una carta legible y fácil de comprender.

 

Eso sí, por favor, que nadie os convenza, las cartas con fotos son muy antiguas, ¡horrorosas!


Por cierto, un apunte extra, al diseñar vuestro menú -y por tanto vuestra carta- es importante no tener una oferta demasiado amplia. Debéis tener en cuenta que un gran número de referencias en vuestra carta lo único que provocará es el mareo del cliente y que el personal de cocina tenga problema en sacar todos los platos a su tiempo.

Una oferta lo suficientemente amplia para que el cliente pueda volver dos o tres veces al local y nunca repetir, lo ideal es ofrecer de siete a diez referencias por categoría (entrantes, principales, postres…).

A nosotros, que nos cuesta muchísimo decantarnos por un plato y otro, nos encanta y vemos muy positivo que los restaurantes ofrezcan un menú degustación o algún tipo de menú fijo, en el que solo tengamos que elegir entre tres o cuatro referencias por categoría. Esto disminuye el tiempo de elección del cliente y, como hemos dicho anteriormente, facilita el trabajo en cocina.

 

TRUCO O TRATO

Un truquillo que podemos aportar es no poner simbología monetaria  (€, $, ¥, £…) tras la cifra del precio de tus platos. Según un estudio de una universidad de Ithaca, la cuenta de los clientes que no han leído estos símbolos era mucho más alta que la cuenta de los que sí los leían.

Y como no queremos listillos en nuestro restaurante, indicaremos en alguna parte discreta de la carta que el pago sólo se acepta en euros.
Otra curiosidad que quizás conozcáis todos es no poner los decimales 0.99, pues se asocian a la relación barato-baja calidad. Aunque aconsejamos precios redondos, si decidís poner decimales, mejor que acaben en 0.95.

También conocemos algunos restaurantes que, basándose en estudios realizados sobre la lectura de la carta (se lee igual que un libro, de izquierda a derecha y de arriba abajo), sitúan los platos más caros o los que les proporcionan más rentabilidad al principio de la misma. Según dicen los estudios, el cliente toma la decisión de qué va a pedir antes de terminar de leer toda la carta.

Bueno amig@s, esperamos que os haya servido de ayuda nuestro artículo de esta semana. Aquí nos despedimos hasta la semana que viene, ya sabéis  ¡seguidnos en nuestro Facebook y Twitter, donde compartimos noticias muy curiosas!

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