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¿Por qué no vuelven los clientes?

¡Buenas tardes, amig@s!

Aunque nos hemos cogido unos días de descanso, no podemos faltar a nuestra cita semanal, así que vamos ya con nuestro artículo de hoy.

Ya sabéis que conseguir atraer y captar clientes no es tarea fácil, tampoco lo es dar a conocer tu local ni que un comensal hable de él. Pero, una vez hecho esto, toca lo más complicado de todo: fidelizar al cliente

 

Esfuerzo, dedicación, constancia, horas, trabajo, trabajo y horas, y después de esto comienzan los resultados.

 

Sin embargo, es muy fácil perder un cliente por cometer pequeños fallos. El comensal es exigente y cuando decide gastar su dinero en comer fuera de casa espera obtener unos resultados de atención, servicio y calidad.

Si, según su criterio, se han cometido errores o hay algún aspecto del restaurante que no cumple sus necesidades, adiós cliente.

De esto trata nuestro artículo de esta semana, os contaremos los que, para nosotros, son los motivos principales por los que el cliente no vuelve a un restaurante:

 

Un servicio lento

Pues sí amigos, un servicio lento nunca agrada. Aunque es cierto que depende de la situación del cliente, es decir, si se trata de una comida de ocio entre amigos, no les importará tanto la tardanza entre platos, pues podrán hablar más, sin embargo, como nos pasó a nosotros hace unas semanas, si acudimos a un restaurante para comer y volver a la oficina, esperamos un servicio rápido y eficaz.
A pesar de esto, en ningún caso el cliente debe desesperarse porque no le sirvan su comida, pues esa sensación es la que perdurará en su memoria y hará que el cliente no vuelva.

 

Atención al cliente

No nos cansamos de decirlo, la atención al cliente en un restaurante es importantísima, un elemento clave para la satisfacción del comensal.
Un personal poco profesional que no sea amable ni servicial es uno de los grandes problemas en los restaurantes hoy en día.
Para refrescar la memoria, os dejamos unos links (este y este) donde hablamos de este tema.
Aunque pueda parecer que el trabajo de camarero es una labor que pueda realizar cualquier persona, no es tarea fácil, se debe estar muy capacitado. Así que aconsejamos que si precisáis contratar nuevo personal, dediquéis tiempo a estudiar las solicitudes que os lleguen en profundidad o poneros en manos de profesionales para encontrar a la persona adecuada.
Sin ir más lejos, esta misma mañana, en un restaurante de una zona costera, nos ha atendido un camarero muy serio que no nos miraba cuando le pedíamos las cosas, se dirigía a nosotros de una forma poco amigable y bastante brusca. Una comida casi perfecta la ha empañado la actitud de un empleado.

 

Competencia

Estudiad los locales que tenéis alrededor, la competencia en este sector es desorbitada.
Así que toca ponerse manos a la obra y averiguar qué tienen esos restaurantes que no tenga vuestro local y qué puede aportar vuestro local para ser más atractivo a los ojos del cliente.
Visitad a vuestra competencia, comed allí, observad al personal y catar cada plato con atención. Un restaurante puede abrirlo cualquier persona y aunque no tengan vuestro saber hacer y experiencia y acabe cerrando, habrá un tiempo -aunque sea por la novedad- en el que os reste clientes, así que ¡a por él!

 

Atractivo

El atractivo de un restaurante abarca tres cosas: originalidad (temática, decoración, etcétera), oferta gastronómica y precio.
Si la relación calidad-precio de vuestro local es la adecuada, no debéis tener problemas, no tendréis fuga de clientes. Pero, si por el contrario, vuestros precios son desorbitados y los platos no poseen la calidad ni elaboración que el comensal paga, es difícil fidelizarlo.
Sin embargo, el papel de la originalidad entra en juego cuando la relación calidad-precio es ajustada, podéis ofrecer un espacio exclusivo, donde el cliente pueda encontrarse cómodo y “alucinar” con vuestra temática, decoración, servicio…). ¡Ojo! La originalidad no está reñida con una buena relación calidad-precio.

 

Limpieza

Lo decimos siempre y parece evidente, la limpieza de un restaurante es esencial para que el cliente salga satisfecho.
La semana pasada hablamos de los baños en los restaurantes, pero además de los baños, cada rincón del restaurante debe estar como nuevo, sin pelusas escondidas, trastos y cajas por en medio o -más habitual de lo que os pensáis- telarañas en el techo.
¿Os han puesto los platos, vasos y cubiertos sucios alguna vez? A nosotros nos pasó el pasado viernes, el primer plato tenía unos manchurrones de grasa bastante desagradables y esto marca el resto de la cena.
Otro tema muy importante, del que también hemos hablado, son los olores. Salir de un restaurante y que la ropa y el pelo te huela a su cocina es motivo suficiente para no volver.

 

Ubicación

Estudiar bien la situación de vuestro local es muy importante. Ya sabéis que una zona transitada por comensales (sí, comensales, gente que salga a comer o cenar, no gente que vaya de compras), con buen acceso, transporte público, parkings…
Aunque si trabajáis duro y hacéis bien las cosas, no importa donde estéis, los clientes harán lo necesario para ir a buscaros, para tener mesa en vuestro restaurante aunque tengan que desplazarse.
Pero si, de momento, este no es vuestro caso, intentad elegir un local que no esté demasiado escondido, antes de ubicar allí vuestro negocio estudiad la zona y la competencia, el tipo de población que pasa por esa calle y con qué intención.

Con este punto tenemos dos experiencias en las empresas que trabajamos. La primera es un restaurante situado entre dos zonas de ocio, una arteria principal con bastante tránsito de personas pero que se desplazaban de una zona y otra, no tenían intención de pararse a comer en mitad. Tras varios intentos, cambios de tipo de comida, sistema, tuvo que cerrar.
La segunda experiencia es la apertura de un restaurante en una calle muy transitada, pero se trataba de una calle comercial, de tiendas de ropa concretamente. La intención del público era estrictamente salir de compras, no parar a comer.

 

Contacto

Hoy en día, con Facebook, Twitter, Instragram y demás redes, no os podéis permitir perder el contacto con vuestra clientela.
Al menos una o dos intervenciones al día, donde interactuéis con vuestros seguidores, son necesarias para hacerles memoria de que existís, que vuestros platos son maravillosos y tienen que volver a probarlos.
Si no lo tenéis muy claro, hace una semanas dimos unos consejos aquí.

 

Y hasta aquí nuestro artículo de esta semana.

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La semana que viene volveremos con las pilas recargadas, mientras nos vemos en nuestro Facebook y Twitter, que se han quedado trabajando 😉

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