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Turistas en los restaurantes

¡Hola, amig@s!

¿Cómo ha ido la semana? Nosotros hemos cogido energías después de unos días de descanso, así que vamos a por el artículo de esta semana.

Cuando estáis de viaje, ¿observáis qué tienen en común las zonas históricas o turísticas de cualquier ciudad? ¡Exacto! Las tiendas de suvenires y los restaurantes enfocados al turista.

Como ya dijimos hace unas semanas, somos unos grandes viajeros y nos gusta huir del turismo convencional, alejándonos de los locales situados en monumentos o zonas más característicos e importantes de la ciudad.
Recordamos con gran cariño como fuimos descubriendo pequeños restaurantes en el barrio de Alfama (Lisboa), regentados por sus dueños de toda la vida, con una calidad exquisita y unos precios más que ajustados.

No podemos generalizar, pero nos llama la atención como muchos locales situados en zonas de interés están claramente enfocados al turismo y la mayoría pecan siempre del mismo fallo: una relación calidad-precio muy descompensada.

 

No vemos nada malo en que vuestros clientes potenciales sean turistas, ¡por supuesto que no! Son clientes que están de vacaciones, dispuestos a rascarse el bolsillo y quieren probar una gastronomía diferente.

 

UBICACIÓN ESTRATÉGICA

Pero no caigamos en aprovecharnos de esta situación. Todos tenemos en mente restaurantes en los que solo vemos comiendo turistas y en los que no se nos ocurriría parar a comer.

Tener una buena ubicación no está reñido con tener un producto de calidad y con un precio acorde con ésta. Es comprensible que un restaurante situado en un lugar emblemático, tenga unos precios un poco más elevados que si estuviera en un lugar más común, pero esta diferencia no debe ser más de un 15-20% más por comensal. Obviamente, si vuestro local es alquilado, no será un alquiler barato y esto lo debemos compensar en el ticket final.
Os animamos a hacer números y averiguar la diferencia entre vuestro alquiler y el de un local más común, así como el número de mesas a lo largo de un mes. De esta manera podéis saber qué porcentaje subir a vuestros precios.

Otra opción que hemos visto en algunos restaurantes es cobrar un pequeño importe adicional en las mesas que están situadas en las ventanas o miradores.

 

MUY TYPICAL SPANISH

Otra cosa muy diferente es ver como algunos restaurantes inflan los precios de los platos típicos de la gastronomía española. Un claro ejemplo que vemos a diario es la paella valenciana, cuya fama ha alcanzado tales niveles que podemos encontrarla hasta por 19€ la ración, precio más que curioso, siendo que los ingredientes de este plato son muy económicos.

No se escapan de estos sobreprecios otros platos emblemáticos como el cocido, la fabada o el caldero cartagenero, todos, curiosamente, tienen su origen en época de escasez y con ingredientes de aprovechamiento.

Si queréis saber qué platos prefieren los turistas en España, podéis echar un ojo a este ránking.

Por supuesto hay que cuidar la calidad del producto, el comensal cada día es más exigente –aunque esté de viaje- y sabe valorar un cuando un ingrediente es congelado, de temporada o no está bien tratado.

Tan importante es mantener la calidad del producto como servir el producto que vendes y cobras. Es decir, si en vuestra carta se puede leer jamón ibérico, queso manchego o gamba de Vinarós, el cliente se debe comer un ibérico, un manchego y una gamba de este pueblecito castellonense.

 

¿ALGO DE BEBER?

Y siguiendo con este camino, llegamos a la bebida: el vino. El vino español, de fama mundial, es otro de los grandes tropezones que un turista puede encontrar en un restaurante. Aunque el cliente no tenga el paladar demasiado fino y –creamos- que se conforma con cualquier tipo de vino, no podéis servir un joven haciendo creer que se trata de un crianza.

Podemos ver como muchos restaurantes han tomado como norma cobrar por un vino el triple o más de su precio en un hipermercado y que el vino de la casa sea imposible beberlo sin gaseosa. Esto nos lleva de nuevo a aquellos pequeños locales de la Alfama, donde el vinho da casa o el vinho verde eran los más económicos y estaban ricos.

Algo similar pasa con la cerveza, aprovechando que en muchos países de Europa suele ser más cara, algunos restaurantes elevan su precio. Por no hablar de la famosa sangría, explotada como atractivo typical Spanish, que alcanza precios descomunales, siendo una bebida compuesta por vino de mesa y refrescos o, probablemente, servida del envase a la jarra.

 

CARTA POR Y PARA EL TURISTA

Otro aspecto a tener en cuenta es vuestra oferta gastronómica, lo hablamos hace unas semanas, la carta debe ser coherente y no mezclar pasta, hamburguesas, sushi, arroces, tapas…

Uno de los caminos hacia el éxito es la especialización, por lo que vuestra carta no debe ser un batiburrillo del mundo y ofrecer todo tipo de platos. Intentad especializaros en un tipo de gastronomía y ofrecer al turista su mejor versión.

Como anécdota, contaremos como unos turistas australianos pidieron pasta en un pequeño warung de Bali y les dijeron que no había. Sí, en la carta había pasta al pesto, boloñesa, carbonara, lasaña… después de especialidades indonesias, pero dudamos mucho que en ese pequeño restaurante supieran cocinar esos platos italianos. Con esto queremos decir, que, aunque penséis que con una mayor oferta, podréis captar un mayor número de clientes, es mejor no abarcar tantos platos y que vuestra oferta sea escueta, sabrosa y de calidad.

Antes de dejar la carta, queremos hacer especial hincapié en las traducciones. Si decidís traducir la carta de un restaurante en inglés o cualquier otro idioma, aseguraos de traducirlo de manera correcta. Lo ideal sería contar con la ayuda de un nativo, pero si no conocéis a nadie, indagad en internet y buscar en diccionarios fiables. Si lo dejáis en manos de una imprenta, antes de imprimir supervisad que todo esté correcto.
Y, por favor, si tenéis una carta en español y otra en inglés, que ambas reflejen los mismos precios 🙂
No olvidemos la importancia de que algún miembro del equipo hable inglés, facilitarás la elección del comensal y harás su estancia en vuestro restaurante más cómoda y agradable.


VERSIONANDO CLÁSICOS

Por último, haremos una mención especial a aquellos restaurantes que desvirtúan algunos de los platos con más arraigo de cada ciudad añadiendo ingredientes que no contienen o maquillándolos de manera que parezca más atractivo.
Uno de los casos más habituales son los arroces, donde muchos restaurantes los interpretan a su manera, también la pasta –en especial la carbonara- es susceptible de sacar toda la inspiración de los cocineros más originales.

Y, cómo no, los restaurantes especializados en algún país, donde, aprovechando  la posible ignorancia del comensal, no recrean los platos del país con total fidelidad. Un caso que todos sabemos son los restaurantes chinos, aquellos que saben igual, con la misma decoración y música de fondo, ¿creéis que su oferta gastronómica cumplen con las recetas tradicionales del país asiático? Podemos decir que no, no tienen nada que ver. Mucha de la comida que podéis comer en China pica considerablemente, los rollitos de primavera o pollo al limón ni se conocen a lo largo de todo el país…

 

Por suerte, cada día el turista viaja más preparado y planea sus visitas gastronómicas estudiando Tripadvisor y otras plataformas de opinión. Así que, ya sabéis, trabajad bien y duro para aumentar los comentarios positivos, de esta manera ¡no os quedará una mesa libre!

Y aquí, amig@s, terminamos nuestro artículo de hoy. Esperamos que os haya servido como hosteleros y también como turistas.

Nos leemos la semana que viene, hasta entonces, seguidnos en Facebook y Twitter, ¡encontraréis más curiosidades!

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